domingo, 11 de enero de 2026

Silencio de radio


Camino por una sala blanca e inmensa. Unas columnas blancas sostienen una bóveda que ya no conserva toda su estructura, pero aún le da cobijo a la estancia.
A lo lejos, en el fondo, una especie de caja negra descansaen el suelo, desentonando por completo con el impoluto blanco del resto. 

Al acercarme, un sonido comienza a tomar forma; alguien llora en el interior de lo que ahora imagino como un ataud de mármol. Aun no lo veo bien, comienzo a correr, movido por la urgencia. La respiración se acelera "debo salvar a esa niña".

A medida que me acerco un olor indeterminado comienza a aparecer, acelero más y el olor se hace más denso. Más fuerte, más insoportable. Yo solo pienso en salvar a la niña que llora.

Llego a lo que ahora veo como un gran cajón negro de mármol y el llanto se hace claro: está dentro. Al introducir los dedos por la rendija de lo que parece ser una tapa de marmol pesada, me quemo. La caja negra arde.

Miro alrededor, buscando algo que me ayude y, por una rendija de las roturas de la bóveda veo bolas de fuego caer, una cae cerca de la estancia y me sobresalto: hay alguien sentado a unos.metros de la caja. Parece haber aparecido de repente. Es del mismo material que la caja, de un negro tan oscuro que absorbe la luz, con destellos de lo que parece ser cuarzo blanco. Es precioso, pero aterrador a la vez. También arde, pero no vibra como la caja. Dentro de lo que sea ese alguien, no hay movimiento.

Decido que abriré la caja, independientemente de si me.quemo o no, y pongo mis manos en las rendijas.

Mis manos arden, grito de dolor y la figura de marmol negro reacciona, se levanta, me mira con dos ojos que no existen y comienza a caminar hacia la salida de la estancia. Yo sigo gritando, pero ya no es dolor, quiero que la figura se fije en mí y me ayude. Sigue andando impavida.

El marmol cede y comienza a abrirse, y explota en mi nariz un olor dulce, como a perfume. Ese olor me adormece, vuelvo a mirar hacia la figura: ahora esta a pocos centimetros de mi, siento una furia indescriptible emanar de una figura inexpresiva que, a su vez, parece completamente calmada.
Quita mis manos de las rendijas de un golpe y cierra la caja de nuevo, no sin antes ver como, dentro, una niña llora desconsolada mientras intenta salir de allí.  Una explosión seca llena todo de fuego antes de que se cierre, me quemo por completo.

Y, allí, en medio de un sueño que me engaña, ardo en llamas, mientras la figura se aleja rapidamente a lo que ahora parece un vacío inexorable, que lo consume todo.

El sueño ha finalizado, silencio de radio ahora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario